Tuvieron que pasar 25 años años hasta que la Ciudad volviera a proyectar un nuevo subte. Finalmente, ayer, el Gobierno de Jorge Macri publicó el llamado a licitación pública nacional e internacional para la la construcción y equipamiento de la séptima línea, la F, que unirá los barrios de Barracas con Palermo.
Para esta obra pública, considerada “la más importante de la Argentina”, el presupuesto estimado es de 1.350 millones dólares.
Tras el llamado a licitación nacional e internacional -ya se cuentan con varios interesados- las obras comenzarán durante el año próximo.

“La construcción de la línea F es un gran salto de calidad en la transformación que estamos haciendo, como lo hicimos con el Metrobus y el Paseo del Bajo”, dijo el jefe de Gobierno porteño.
Su recorrido unirá a Barracas –donde nunca había llegado la red de subtes-, Constitución, San Cristóbal, Monserrat, San Nicolás, Recoleta y Palermo, lo que permitirá la combinación con las seis líneas ya existentes.
La Línea F tendrá un papel clave en la conectividad de los viajes en la Ciudad: facilitará el desplazamiento norte-sur, descongestionará a la Línea C y potenciará el uso de la red de subtes. En ese marco, conectará otras líneas, y el Ferrocarril Roca en Plaza Constitución -la estación ferroviaria más transitada del país, por donde circulan algo más de un millón de pasajeros a diario- y la estación Palermo de la Línea San Martín.
Cómo será la nueva línea

Se construirán 12 estaciones: Brandsen, Constitución, Cochabamba, Chile, Congreso, Corrientes, Santa Fe/Pizzurno, Recoleta, Pueyrredón/Hospital Rivadavia, Parque Las Heras/Coronel Díaz, Plaza Italia/Ecoparque y Pacífico. En total, el recorrido tendrá una extensión de 9,8 kilómetros y las estaciones contarán con los últimos adelantos tanto de construcción como a nivel tecnológico.
“La Línea F será probablemente el legado más importante que le podemos dejar a Buenos Aires en términos de obra pública y movilidad. Vamos a tener una Ciudad más segura y mejor conectada, potenciando la intermodalidad y la centralidad de los barrios para el desarrollo urbano”, afirmó Pablo Bereciartua, ministro de Movilidad e Infraestructura porteño.
Según estimaciones oficiales, la línea podrá transportar a más de 300 mil pasajeros diarios. Será una línea moderna, equipada con la última tecnología en materia de sistema de señales y cómodos coches 0 km con aire acondicionado y sistema de seguridad avanzadas.
En simultáneo, la Ciudad compró 214 coches para renovar las líneas A, B, y C, con una inversión de unos 370 millones de dólares, que es la más grande de los últimos diez años.
