Mercedes, la mamá de Santiago, eligió convertir la tragedia que significó la muerte de su hijo en una nueva oportunidad para la vida, para muchas vidas. En ese inspirador recorrido se encuentra el origen de la Fundación CasaSan, un espacio que abre puertas a chicos y chicas, adolescentes y jóvenes que enfrentan diversos tipos de adicciones y problemáticas sociales, en el barrio porteño de La Boca.
En los últimos años, la organización de la sociedad civil amplió su campo de acción con la incorporación de programas destinados a adultos mayores en situación de vulnerabilidad social.
“Mi hijo Santi murió en noviembre de 2016, luego de una larga lucha contra las drogas”. Se hace un profundo silencio. Baja su mirada, sus ojos se empañan una y otra vez, hasta perder la cuenta; no hay duda. Sin embargo, una fuerza interior hace que -también una y otra vez- vuelvan a brillar y den vida a cada uno de los espacios de oportunidades para muchos que ella crea, recrea y ejecuta desde CasaSan (por ‘casa de Santiago’, porque la principal sede de la ONG funciona en la casa en la que vivió su hijo, en la calle Olavarría 815).
Hoy, Mercedes Frassia -arquitecta- tiene 73 años y lleva adelante desde hace nueve años la fundación, que es una muestra acabada de que el dolor puede ser motor de la acción.
“Sé que estoy rodeada de mucha gente que me apoya y me ayuda a salir adelante, y, sobre todas las cosas, me ayuda a sostener la Fundación y sus diferentes proyectos, para que nadie más termine mal”, afirma.
A fines de agosto, en el marco de los festejos por los 155 años del barrio porteño de La Boca, CasaSan sumó otra nueva sede, la tercera, donde funcionará un comedor y, también, habrá talleres y espacio de contención para jóvenes con consumos problemáticos, con foco en la ludopatía.

Pero la particularidad de este flamante espacio es que se trata de una de las viejas y abandonadas cantinas clásicas del barrio ribereño, ubicada en la mítica esquina de la calle Necochea y avenida Suárez, a la que reconstruyó completamente desde las ruinas, y pobló de vida y de colores.

También, la fundación CasaSan tiene en la avenida Almirante Brown 1351 otra sede donde funciona un Punto Digital, enmarcado en una política pública que se plantea promover el acceso a la tecnología para población vulnerable.
