El Concejo Deliberante del partido de Vicente López, en la zona norte del conurbano bonaerense, aprobó por amplia mayoría una prórroga por otros 30 años del usufructo del que goza una escuela privada de un total de 2,5 hectáreas sobre la costa del Río de la Plata.
“Los vecinos rechazamos con vehemencia la inexplicable justificación de un convenio firmado a escondidas con los interesados. Hace años que veníamos solicitando que, al finalizar este convenido de 1993, estas tierras ribereñas injustamente entregadas a una escuela de élite, volvieran a dominio público”, señaló el colectivo autoconvocado de agrupaciones vecinales a través de la red social Instagram.
En este sentido, afirmaron que “el fin de ese convenio era la oportunidad para permitir la regeneración ambiental de este espacio y su ecosistema, que ahora estará impedido por 30 años más, frente a una crisis climática que se agudiza”.Según denunciaron, en la última sesión deliberativa del jueves pasado, el cuerpo legislativo local aprobó una renovación del uso exclusivo de estas tierras públicas “por 30 años más, por la irrisoria suma de 4,5 millones de dólares”.

Identificado con el nombre de Movida Ambiental Vicente López en la red social Instagram, este grupo de vecinos bregaba porque las tierras que desde 1993 son utilizadas por la Asociación de Escuelas Lincoln volvieran a manos de la Municipalidad de Vicente López para ser destinadas, en parte, a “aumentar la superficie del parque público del entorno” y, en otra porción, para pasar a ser parte de la Reserva Ecológica Vicente López, que se encuentra a pocos metros del lugar, en la localidad de La Lucila.
En esos terrenos, desde hace largas décadas, funciona el campo de deportes de la prestigiosa institución educativa, ubicada en la calle Andrés Ferreyra al 4000, a pocos metros de la neurálgica calle Paraná y el río.
El pasado 20 de noviembre, el Ejecutivo local había girado al Concejo Deliberante un expediente (el 451/25 EEMVL 4580/25) que homologaba un convenio firmado el 17 de marzo último, entre la Asociación Escuelas Lincoln y el Municipio, por la cesión del uso exclusivo de las tierras por otros 30 años.
Ese texto fue el aprobado finalmente el pasado jueves 4 de diciembre.”A cambio de ese ‘regalito’ por 30 años, la institución debió realizar obras en la costa, que fue rellenada artificialmente con escombros y tierra en forma irregular, sin respetar la línea de la ribera y sin autorización provincial”, indicaron los vecinos autoconvocados, al tiempo que agregaron que esos trabajos “causaron enormes daños al ambiente, a la ribera natural, los humedales y su biodiversidad”.
El reclamo de los vecinos circula en las redes sociales.
En esos terrenos, desde hace largas décadas, funciona el campo de deportes de la prestigiosa institución educativa, ubicada en la calle Andrés Ferreyra al 4000, a pocos metros de la neurálgica calle Paraná y el río.

Según aseguran desde las agrupaciones vecinales, el 20 de noviembre último el Ejecutivo local giró al Concejo Deliberante un expediente (el 451/25 EEMVL 4580/25) en el que se homologa un convenio firmado el 17 de marzo último, entre la Asociación Escuelas Lincoln y el Municipio. En función de ese acuerdo, la institución educativa pagaría un total de 4.500.000 dólares por el uso exclusivo de esas hectáreas por los próximos 30 años.
Plan costa 100% pública
La Municipalidad de Vicente López, encabezada por Soledad Martínez, viene llevando adelante una iniciativa que apunta a recuperar toda la costa pública, de manera tal que los vecinos puedan disfrutar plenamente del río y los espacios verdes cerca de sus casas.
La costa del Río de la Plata a la altura de Vicente López.
Esas obras incluyen la ampliación del paseo costero, la mejora de los accesos, la construcción de nuevas veredas y rampas, la incorporación de cámaras de seguridad, mayor iluminación y una pasarela completamente renovada.
Según aseguran desde la gestión municipal, la iniciativa tiene como objetivo poner a disposición de los vecinos el frente costero del partido en su totalidad, que cuenta con más de 5 kilómetros de costa comprendidos entre la calle Paraná, al límite con San Isidro, y la avenida General Paz, que separa al distrito de la ciudad de Buenos Aires.
En el marco de esa propuesta, durante este año quedó habilitado el tramo de la costa de la calle José Ingenieros -que se inicia en Tomás Espora y se conecta con el tramo de la costa de la calle San Lorenzo- con senderas y bicisendas.
Un oasis
Uno de los tesoros escondidos en la ribera de esta zona del norte del conurbano es la Reserva Ecológica de Vicente López. Se trata de un espacio de 2,5 hectáreas ubicadas a la altura de la calle Paraná y el río, en el barrio de La Lucila.
En sus 900 metros de senderos, se pueden recorrer ambientes naturales como el pastizal, el talar, la selva marginal, el sauzal, el pantano y la laguna, que existían en Vicente López previo al avance de la urbanización.
Inaugurada en el año 2000, en la reserva hay una amplia diversidad de plantas nativas, como así también más de 250 especies de aves y más de 80 especies de mariposas.
Incluso, en épocas cálidas, se pueden ver lagartos overos tomando sol en los senderos y tortugas acuáticas.
Además, allí funciona un vivero municipal, en el que se producen plantas nativas que se utilizan tanto para enriquecer la flora del lugar como la del resto del municipio.
El Ceibo
Las hectáreas del municipio que se encuentran bajo el usufructo de la Asociación de Escuelas Lincoln lindan en su lado sur con la calle Paraná y, en el lateral norte, con el Barrio El Ceibo.
Allí, la municipalidad de Vicente López desarrolló, años atrás, una obra integral que fue distinguida por la Sociedad Central de Arquitectos, en el marco del Premio Nacional para la Identificación de Mejores Prácticas de la Secretaría de Infraestructura Urbana.
El reconocimiento, -otorgado en 2019- se dio dentro de la categoría “Renovación Urbana” por el trabajo hecho en el barrio, que marcó un antes y un después para la zona.
Hoy, ese barrio popular cuenta con calles asfaltadas, lo que facilita el acceso y la circulación, y también posibilita que todos los vecinos y visitantes puedan recorrer y disfrutar la costa del río en ese tramo, antes vedado, en los hechos, al acceso público.
