Escaladores autoconvocados del Centro Andino Buenos Aires volvieron a reclamarle al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que dé marcha atrás con su decisión de demoler la Palestra Nacional de Andinismo, ubicada dentro del predio del Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD), en el barrio porteño de Núñez.
Por sus características, se trata la palestra urbana más importante del mundo: tiene más de 2.200 metros cuadrados de superficie escalable y está construida con rocas naturales, traídas desde la provincia de San Luis.
Semanalmente, son entre 500 y 700 personas -aficionadas y deportistas- las que hacen uso de este emblemático espacio, usado también para los entrenamientos de fuerzas de seguridad para el rescate en zonas montañosas, una formación clave para ese tipo de tareas.

“El Gobierno porteño junto con AUSA (empresa contratista de la ciudad) quiere demoler la palestra para la realización de un puente (el Labruna) que podría hacerse sin necesidad de demolición alguna”, advierten los andinistas en una campaña de recolección de firmas que lanzaron a través de la plataforma de Change.org.
Por lo pronto, lo que hicieron desde el Gobierno de la Ciudad de la mano con el nacional fue enviarle al Club Andino Buenos Aires la cancelación del convenido de uso precario que tienen desde 1989, un paso más hacia la demolición.
“Si bien ahora la Palestra Nacional de Andinismo sigue funcionando, es algo que en cualquier momento puede terminar y ésas es la gran preocupación que tenemos”, afirma en diálogo con NCT Rafael Masid, referente del Club Andino Buenos Aires.
Del dicho al hecho, un abismo
En el marco de la lucha que la organización viene llevando adelante para lograr la continuidad de la más importante palestra urbana del mundo, logró una precautelar, ante la posibilidad de que se pierdan los derechos ganados durante cinco décadas de uso que lleva la palestra.
Si bien desde el Gobierno porteño se asegura que la palestra de Núñez -que se puede ver a simple vista desde la avenida Lugones y Cantilo, a pocos metros del estadio Mas Monumental- será reemplazada por otra que estará ubicada en el Parque Olímpico, en el barrio de Villa Soldati, lo cierto es que, hasta el momento, su construcción ni siquiera comenzó.
“La Federación Argentina de Ski y Andinismo pactó en febrero pasado la construcción de una nueva palestra pero ya estamos en octubre y no hay novedades”, advierte Masid y agrega: “La información que tenemos es que quieren derrumbar la palestra en diciembre para empezar con las obras del nuevo puente pero vemos que no van a llegar a finalizar la palestra para ese mes, con lo cual se van a ver violados los derechos de los escaladores porque no van a tener donde hacer la actividad”.

Pero no solo eso: en el convenio firmado entre la Ciudad y la Federación Argentina de Ski y Andinismo se indicó que la nueva palestra va a ser “idéntica a la anterior” y, por lo que se sabe hasta el momento, “no va a ser así”, indica Masid. “Si es como aseguran, perderemos una cantidad importantísima de metros escalables”, completa. Hoy por hoy, en la palestra puede haber más de 400 personas realizando prácticas o entrenando, mientras que en el nuevo emplazamiento proyectado “solo podrían escalar 150 personas”.
Dónde queda y quiénes la pueden usar
La Palestra Nacional de Andinismo se encuentra ubicada dentro del predio del Centro de Alto Entrenamiento Deportivo, cuyo acceso es por la calle Miguel B. Sánchez 1050, en el barrio de Núñez.
Su uso es libre para los socios del Club Andino Buenos Aires, una asociación civil sin fines de lucro que actualmente cobra una cuota semestral de 62.000 pesos. Es decir que los escaladores pueden ir todos los días del año en que el lugar se encuentra abierto, las veces que quieran y el tiempo que lo deseen, abonando 120.000 pesos.

Inaugurada en 1982, es utilizada por cientos de escaladores y alpinistas que viven en medio del chato cemento de la ciudad, lejos de las montañas, y que, de otra forma, no tienen la posibilidad de practicar habitualmente este deporte.
Por qué la quieren demoler
La demolición de esta palestra construida con rocas naturales y una superficie de escalada que supera a cualquier otra del mundo está prevista dentro de las obras de ampliación del Puente Labruna, en la zona de River, en Núñez.
Este proyecto consiste en la readecuación de esa traza a través de la incorporación de nuevas ramas vehiculares de ingreso y egreso para las Avenidas Lugones y Cantilo, y de una pasarela peatonal de dimensiones acordes a la nueva demanda peatonal y ciclista.

La historia de los “ladrilleros”
Según se cuenta en la web del Centro Andino de Buenos Aires, la Palestra Nacional de Andinismo está estrechamente vinculada a la historia de la Federación Argentina de Ski y Andinismo, y a la propia historia de la entidad.
“Tener una palestra fue una vieja aspiración de los socios del Centro Andino Buenos Aires desde su fundación, en el año 1950, teniendo en cuenta que el lugar natural más próximo para escalar son las paredes de Sierra de la Ventana (donde el acceso dependía de la buena voluntad del propietario de turno) o Los Gigantes, a 800 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires”, señala el relato de Julio Corradi, socio vitalicio.
“En los años ´50, los socios del Centro Andino Buenos Aires íbamos los domingos a Escobar, a escalar en las altas paredes de ladrillo de una antigua destilería de alcohol que cerró sus puertas en 1890, de la cual sólo quedaban las paredes, los huecos de las ventanas, y muy cerca la gran chimenea que permitía variantes técnicas y largos rappel”, agrega en el texto.
Y completa: “Eso nos valió el sobrenombre de ’ladrilleros’, que nos dieron unos franceses que habían escalado la pared sur del Aconcagua, que compartieron con nosotros un fin de semana en ese lugar, sorprendidos de la destreza de nuestros escaladores entrenándose en la vertical absoluta”.
Así, relata, se alternaba Escobar con Sierra de la Ventana, las rocas con paredes propicias para el entrenamiento que se encontraban más cerca de Buenos Aires.
Por ese entonces, una alternativa bastante riesgosa e improvisada eran las paredes de la avenida General Paz, a la altura de Avenida del Tejar.
Ante la necesidad de un lugar mejor preparado, fue que se gestó la idea de la Palestra Nacional, finalmente inaugurada en 1982, construida con lajas traídas especialmente desde San Luis, y con el aporte de los socios.
